Oxfam Intermón Trailwalker, deporte con valores

Carreras sostenibles

El running está de moda. El número de competiciones y participantes no hace más que crecer. Para ello, cada día miles de ciudadanos y ciudadanas salen a la calle y al monte para entrenar o, simplemente, para disfrutar del deporte. Pero lo que acogemos con optimismo como una práctica saludable para el género humano puede ser una mala noticia para el medio ambiente.

Restos de botellas de agua en las carreras; sobres vacíos de geles y otros reconstituyentes diseminados por la montaña; corredores miccionando en cualquier rincón; aparcamientos atestados en las cercanías de las salidas y en las metas; miles de deportistas corriendo a toda velocidad en espacios protegidos con fauna y vegetación claramente resentida por el impacto…

Pero el apabullante crecimiento de las carreras populares (urbanas, de montaña, trails, tritatlones…) no sólo supone un impacto medioambiental. También social: el negocio de la moda textil deportiva todavía dista mucho de acercarse a un mínimo código ético que proteja a los eslabones más bajos de la cadena de producción. Gran parte de los materiales deportivos (camisetas, sudaderas, zapatillas, relojes, etc.) se producen en países sin control de la explotación laboral, infantil, ni medidas de protección del medio ambiente. Y los cientos de miles de corredores y corredoras de nuestro país parecen ajenos a una realidad: su pasión deportiva sume en la miseria y la pobreza a los más desfavorecidos.

Otro gran negocio, la alimentación deportiva, también está en tela de juicio por el acaparamiento de tierras al que someten las grandes multinacionales al campesinado indígena para, por ejemplo, producir las ingentes cantidades de azúcar que las bebidas energéticas necesitan.

Por todo ello, cada vez es más necesaria cierta regulación y sensibilización para lo que es una práctica deportiva saludable no se convierta en insaludable para nuestro entorno.

La peculiaridad de ser una prueba en equipo (4 personas que deben recorrer juntas los 100 km y otras dos personas les hace de equipo de apoyo) y que, para participar, cada equipo debe recoger un mínimo de 1.500 euros de donativos, hacen de esta prueba un evento muy especial. Pero, además, el Oxfam Intermón Trailwalker defiende el deporte con valores y, entre ellos, fomenta las buenas prácticas deportivas como uno de sus principios fundamentales.

Adecuación del recorrido

Oxfam Intermón TrailwalkerEn contacto permanente con las entidades pertinentes, el Oxfam Intermón Trailwalker adecúa el recorrido ajustándose a los requerimientos de los técnicos y de protección de áreas naturales de cada zona.

Recogida de residuos

Durante los 100 kilómetros la prueba pasa por numerosos municipios. En todos ellos se hace básico la coordinación con los responsables municipales, que disponen de contenedores y lavabos portátiles allí donde la organización sitúa los controles. Un equipo ‘escoba’ es el encargado de cerrar la marcha del último equipo y recoger también los residuos que pudieran quedar en ruta.

Señalización

Toda la cartelería y material de carrera es recogido por la propia organización antes de dar por terminada la prueba.

Sensibilización sobre uso de vasos y geles

Oxfam Intermón facilita agua y fruta en todos los controles de paso. Sin embargo, recomienda a los corredores que usen sus propios vasos y no facilita vasos desechables. Así mismo, en todos los canales disponibles (web, emails, libro de carrera, briefing o charla previa a la carrera) recomienda el uso de contenedores y la conservación de residuos entre controles.

Compras y colaboraciones éticas

En la mayoría de carreras populares se regala material textil. En el Oxfam Intermón Trailwalker la organización se asegura de que dicho material haya sido producido en España y cumpliendo la legislación vigente. Oxfam Intermón, además, somete la aceptación de patrocinios y colaboraciones a un férreo cumplimiento del código ético.

A diferencia de otros eventos deportivos, en el Oxfam Intermón Trailwalker sólo se reparte agua (no bebidas energéticas) o alimentos producidos en el estado español. En la distribución del agua, además, se intenta diversificar el tipo de envase para, en la medida de lo posible, usar formatos de gran capacidad para minimizar los residuos plásticos.

Medalla finisher

No puede fallar en ninguna competición. La medalla finisher del Trailwalker ha sido producida por una de nuestras cooperativas de Comercio Justo en Indonesia.

Aún quedan algunas asignaturas pendientes para poder hablar de una prueba totalmente sostenible, como restringir el uso de vehículos, fomentar el transporte público o la total supresión de los contenidos en papel, pero edición a edición el Oxfam Intermón Trailwalker se convierte en la prueba que la práctica deportiva, además de saludable, puede y debe ser, , solidaria y respetuosa con el medio ambiente.

Elena Rodríguez
Responsable del Oxfam Intermón Trailwalker

 

Deja un comentario


*