Etiopía, agua que riega la salud y la educación

Según datos de este año de la ONG Water AID, en Etiopía 43,4 millones de personas, más de la mitad de la población, no tiene acceso a agua potable o a fuentes seguras. La población campesina sufre frecuentemente enfermedades parasitarias como la amebiasis, ascariasis, esquistosomiasis, y diarreicas como la giardiasis. Según las cifras de 2006 de Oxfam Intermón, ciento sesenta y nueve niños de cada mil mueren antes de los cinco años. En algunas zonas del país, un 40 % de la mortalidad se debe a enfermedades relacionadas con el agua. A la falta de infraestructuras hay que añadir que la población no sabe que este tipo de dolencias están provocadas por beber agua en mal estado (…).

Sin embargo, en Dendi Woreda, Oxfam Intermón y su socio local Water Action han llevado a cabo la construcción de una cañería de sesenta kilómetros que abastece de agua potable a todo un valle. La instalación ha supuesto una pequeña revolución y está sentando las bases de cambios profundos en las condiciones de vida locales.

La tubería lleva agua a diez kebeles (poblados, en lengua amárica), unas cuarenta mil personas. Las autoridades regionales presumen de que ya un 56 % de población de Dendi Woreda tiene fuentes de agua potable accesibles. Confían en llegar al 100 % en los próximos años con la ayuda de la cooperación. Por lo pronto, esos sesenta kilómetros de tubería han mejorado la salud de los campesinos y han servido para escolarizar a miles de niños y, especialmente, niñas (…).

La llegada del agua hace que haya más alumnos en las aulas

Si el agua potable ha servido para que los niños sean menos necesarios en el trabajo diario y puedan estudiar, la siguiente necesidad urgente que han tenido estas comunidades ha sido la de construir escuelas. Un ejemplo es la de Nubarite, construida por iniciativa de los propios campesinos, que aportaron la mano de obra en cuanto el Gobierno les dio la autorización para tener un centro escolar.

A mediados de diciembre no se ve más que media docena de alumnos en la escuela. Es temporada de recogida y las clases están suspendidas para que los niños ayuden a sus padres en las tareas del campo. No obstante, el director, Arasa Tasisa, cuenta que normalmente tiene entre ochenta y noventa niños por aula. La llegada del agua y la instalación de letrinas ha multiplicado el número de alumnos. Estos días en que no hay niños, trabajadores reclutados entre los campesinos realizan labores de mantenimiento de la escuela (…).

Pero todavía no ha llegado el agua a todos los puntos importantes de la región. En la escuela del distrito, Aanaa Dandii (aquí encontramos rotulación en oromo), los niños beben agua colgándose de la manivela de un pozo por turnos en cada recreo. Aquí hay cuatrocientos veintiocho alumnos entre cuatro y catorce años para siete profesores. Uno de ellos explica que los críos enferman habitualmente por enfermedades digestivas relacionadas con el agua e incluso por malaria, que es complicada de contraer a esta altura sobre el nivel del mar. Cuando un alumno enferma suele perderse hasta dos semanas de clase (…).

Publicado por Álvaro Corazón Rural.

Reportaje realizado con el apoyo de Oxfam Intermón

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