Kilómetros contra la desigualdad

Ya estamos en marcha para el próximo Trailwalker. Una vez más, nos encontraremos en Olot (18 de abril) y Lozoya (20 de junio) para recorrer los 100 kilómetros que nos separan de la pobreza. Muchos equipos ya se han inscrito y ya están recaudando donativos. Otros están acabando de buscar corredores y caminantes para completar el equipo de 4 que, en Girona o Madrid, vuelva a vivir o experimente por primera vez todas las emociones de correr o caminar por una buena causa.

Antes vienen los entrenos y alguna carrera para mantener el ritmo. Os imagino en la próxima carrera en vuestra ciudad. El ambiente antes de la salida, gente animada, algunos calentando, muchos estirando, todos calzados con las zapatillas de running, camisetas técnicas de todos los colores, gadgets de todo tipo. Faltan 10 minutos para la salida, notáis los nervios, la emoción, intentáis relajar músculos… por megafonía se oye un mensaje. Dicen que los corredores y corredoras con camiseta verde no podrán acceder a los avituallamientos. Ni agua ni fruta. ¿Cómo!? ¿Por qué!? Lo habrás entendido mal.

Dan la salida. Llega el primer avituallamiento y, al acercarte, ves un pequeño tapón: a un grupo de corredores y corredoras con camiseta verde les frena una persona con chaleco reflectante. ¡Es verdad! ¡No les dejan coger agua! Sigues corriendo, ya pedirás explicaciones. Los participantes de verde empezáis a correr en grupo, no entendéis nada. El resto de corredores os ignora. Cogen sus aguas y siguen corriendo. Ni siquiera miran atrás.

La llegada a meta ya no importa, la carrera es desigual, injusta, ¡¿por qué unos tienen agua y otros no!? No es problema del agua, hay de sobra. Muchos otros corredores lanzaban sus botellas aún llenas de agua ante la mirada atónita y sedienta de los corredores de verde.

Así es la vida en muchos lugares del mundo… ¡injusta! La desigualdad está a la orden del día, también en nuetro país. Pero la desigualdad no es inevitable, es una cuestión de prioridades y de voluntad política. Recortes presupuestarios, gobiernos que cuelgan el cartel de ‘no hay dinero’. El dinero defraudado en impuestos permitiría cubrir todo el gasto sanitario en España. La reforma fiscal del Gobierno aumentará la brecha social… y cada vez mayor desigualdad económica.

Por una fiscalidad justa

Cada año Hacienda deja de recaudar 59.000 millones de euros. El 72% de esos millones corresponde a fraude fiscal. El 90% de lo que sí recauda sale de los bolsillos de los ciudadanos, mientras que las grandes empresas pagan muchos menos impuestos. Los impuestos que pagamos son una pieza clave para financiar políticas sociales como educación o sanidad. Pero cuando los que más tienen pagan menos impuestos, aumenta la pobreza y la desigualdad.

Ahora es el momento de presionar al Gobierno. La reforma fiscal que están preparando y que entrará en vigor en 2015 debería subsanar los serios problemas que tiene nuestro actual sistema tributario. Oxfam Intermón proponemos un decálogo de medidas que haremos llegar al presidente Rajoy para que la reforma fiscal sea verdaderamente la reforma que necesita la ciudadanía.

Lee el informe: Tanto tienes, ¿tanto pagas?

Firma ahora el decálogo