Más de dos millones y medio de personas han tenido que huir de su hogar

Huir de tu pueblo con seis hijos (el mayor, de doce años) sin poder enterrar a tu marido tras ver cómo lo asesinan. Eso le pasó a Zarah Isa, pero no es un caso aislado, muchas otras personas han sufrido vivencias similares en la cuenca del lago Chad. Durante un mes, Zarah y sus hijos sobrevivieron en el bosque, comiendo sobras que los aldeanos les daban y bebiendo agua de riachuelos muchas veces contaminados. Finalmente, llegaron a Maidiguri, una ciudad de dos millones de habitantes del noreste de Nigeria considerada cuna de Boko Haram. Allí comparten con otras víctimas de la guerra una habitación con un tejado agujereado. Para pagar el alquiler, el hijo mayor vende agua por las calles. Cuando nadie se la compra, Zarah manda a otros de sus niños a mendigar. Ella ha intentado trabajar, pero tiene ya 50 años y nadie quiere contratarla. Zarah y sus hijos comen (poco) dos veces al día. Solamente harina de maíz, porque no tienen dinero para verdura o carne.

A Zarah le duele ver cómo pasan hambre y recuerda como un sueño su vida pasada: la familia tenía una casa en propiedad, junto a su marido cultivaban la tierra y ella recogía y vendía leña para sacarse algún dinero extra. Una vida simple, sacrificada, pero incomparablemente mejor que la actual.

El conflicto del lago Chad, causado por la expansión del grupo Boko Haram y la consiguiente respuesta militar, afecta ahora mismo a cuatro países: Níger, Nigeria, Chad y Camerún. Más de dos millones y medio de personas han tenido que huir de su hogar y más de siete millones pasan hambre. Tan solo en Nigeria hay 450.000 niños malnutridos cuyas vidas están en peligro. Se cree que uno de cada cinco niños sufre malnutrición aguda severa y perderá la vida por ello. Muchas mujeres comercian con sus cuerpos como única forma de alimentar a sus hijos.

Se trata de una crisis inmensa, que afecta de una u otra forma a los 20 millones de personas que habitan la cuenca del lago. A muchas de las víctimas ni siquiera les llega ayuda, por falta de fondos o por la situación de inseguridad y la violencia. Los ataques suicidas se multiplican en las ciudades y en los campos de refugiados, al igual que los abusos de los derechos humanos. Las operaciones militares han empeorado la situación de quienes ya se contaban Hay más de dos millones y medio de personas que han tenido que huir de su hogar, y más de siete millones que pasan hambre

La guerra implica un inmenso y desconocido sufrimiento para millones de personas en una región que ya se contaba entre las más pobres del mundo, y ha provocado la mayor crisis humanitaria del momento en África.

Once millones de personas necesitan ayuda urgente. Siete millones de ellas se están quedando sin alimentos y hay más de dos millones y medio de desplazados en cuatro países. Vidas arruinadas por una crisis que requiere de una movilización urgente de todos.

oitw-blog

Oxfam trabaja en tres de los países afectados: Nigeria, Níger y Chad. En Nigeria suministramos alimentos, agua limpia, duchas y sanitarios, además de promover la higiene para prevenir enfermedades. Tenemos grupos de protección en los que informamos a las mujeres sobre qué hacer y dónde obtener ayuda en caso de violencia o explotación sexual. También distribuimos utensilios de cocina entre las personas desplazadas que han huido con lo puesto, y damos semillas y herramientas a los agricultores y pequeños comerciantes.

En Níger, trabajamos en Diffa, la región más pobre del mundo, ahogada ahora por las restricciones impuestas por el ejército a la pesca y al comercio del pimiento rojo, al privar a sus habitantes del acceso al lago y a las tierras de cultivo. Allí construimos y rehabilitamos pozos para proveerlos de agua limpia y les proporcionamos alimentos y útiles de cocina.

En Chad ayudamos a los desplazados y refugiados con lonas, agua potable y saneamiento. Pero no es suficiente. Queremos recaudar fondos para salvar vidas, y necesitamos que la ciudadanía, el Gobierno, las comunidades autónomas, los Ayuntamientos y cualquier otra entidad contribuyan a aliviar el sufrimiento de estas personas. El trabajo en el terreno es complicado para las ONG por la violencia y la dificultad de acceder a las regiones más necesitadas. Luchemos para que, lo antes posible, nadie tenga que morir por falta de fondos para socorrerle.

Más información en www.OxfamIntermon.org/lago-chad

Deja un comentario


*