“Participar en el Trailwalker me hizo sentir que hacía algo útil por los demás”

Miguel Albertín es socio de Oxfam Intermón desde 2006, donante para emergencias y comprador de comercio justo. Participó en la segunda edición del Oxfam Intermón Trailwalker, logrando una de las mejores recaudaciones, y este año es el líder del GE Volunteers Iberia.

“Siempre he tratado de encontrar tiempo para hacer algún tipo de voluntariado pero mis obligaciones laborales y familiares no me lo permitían. Participar en esta marcha solidaria es más flexible y me he podido organizar para formar el equipo, recaudar fondos y entrenarme”, indica Albertín.

Cuando participaron en el evento, en 2012, todos los miembros del equipo se estaban preparando para la Maratón de Madrid, por lo que no hicieron ningún entrenamiento específico. “Luego, durante la prueba, nos dimos cuenta del error. Hubiéramos tenido que acostumbrar nuestros pies y nuestros músculos a estar tanto tiempo en activo, ya que en la Maratón estuvimos casi 4 horas y en el Trailwalker, 21. Esta marcha no es difícil si estás en buena forma física y tienes tiempo para entrenar tiradas largas. Si no se cumplen estas dos condiciones, se complica”, reflexiona Miguel.

Recuerda que antes de empezar a buscar donativos, pensaban que no lograrían recaudar los 1.500 euros necesarios para poder participar en el evento. “Tres o cuatro semanas después de inscribirnos ya habíamos superado esa cifra, y cada vez que hacíamos una nueva petición a familiares, amigos y conocidos, la respuesta era más sorprendente. Nuestro entorno reaccionó mejor de lo esperado, pero lo más increíble fueron todos los donativos anónimos que recibimos. Te das cuenta de que, más allá de tu entorno, la gente también está muy comprometida, y que lo que a ti te preocupa e inquieta lo comparten muchos más”, afirma.

La felicidad de estar en la línea de salida

“Participar en esta marcha me hizo sentir que hacía algo realmente útil por los demás. Durante todo el proceso ves que estás dedicando tiempo a algo mucho más gratificante que cualquier actividad de ocio. Además, fue muy motivador el contacto con los otros equipos. Antes de iniciar la marcha todo el mundo estaba muy feliz de haber llegado a la línea de salida, ¡y eso que quedaban todavía 100 km por delante!”, indica Albertín, que también es socio de Acción contra el Hambre, Cruz Roja, Sonrisas de Bombay y Aldeas Infantiles, en 2011 corrió la maratón de Nueva York con Proniño y ha colaborado puntualmente con Unicef.

“Pienso que en España, de una forma u otra, hay cobertura suficiente para todos. Lamentablemente eso no pasa en los países donde actúa Oxfam Intermón y por eso decidí hacerme socio. La primera vez di un donativo para una emergencia, pero luego pensé que podría ayudar más si colaboraba cada mes. Estoy seguro de que mi aportación, que aquí puede significar muy poco, allí tiene un gran impacto”, concluye Miguel.

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